De los diversos instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro: una extensión de la memoria y la imaginación.
Y, mientras caminamos sobre el filo de un salto cuántico hacia una revolución de la que no tenemos claros ni el impacto ni la escala, podemos reflexionar acerca del papel de los seres humanos en este teatro. Porque podemos pasar de actores a actores de reparto, a público… y de ahí a lo desconocido.
La IA tiene el poder de formatearnos, y tenemos que tener cuidado de no volar tan alto que terminemos incendiados… o con el cerebro frito.
Schumpeter describe el proceso de innovación constante como un proceso de destrucción creativa, donde nuevos productos, tecnologías y modelos de negocio desplazan y vuelven obsoletos a los antiguos, e impulsan el crecimiento a través de la renovación. Esto genera disrupción y desestabilización temporal.
Los nobeles de economía Acemoglu y Robinson se preguntan: ¿por qué unos países prosperan y otros no? ¿Clima, geografía, cultura o religión? Su respuesta: instituciones inclusivas.
¿Qué significa esto? Instituciones que promueven más pluralidad económica y política, más participación real de distintos grupos en la toma de decisiones; que el poder y la riqueza estén distribuidos, no concentrados en una élite. Y esto es importante porque, finalmente, es un espejo de la naturaleza, que prospera en la diversidad y la interconexión.
Cuando más actores tienen voz, aparecen demandas diversas. Esas demandas influyen en la política, los recursos y las oportunidades se distribuyen más ampliamente y, por último, hay más competencia, innovación y crecimiento.
Menciono estos dos puntos porque uso este enfoque para explicar cómo incorporo la IA a mi día a día, cómo nos puede ayudar sin perjudicar y cómo nos puede ayudar a prosperar.
Recientemente circuló el dato de lectura de libros en Estados Unidos. La lectura está muy concentrada (pocos leen mucho, muchos leen poco o nada): el 50% de la población no leyó ni un solo libro en 2025. Acá se esconde una tragedia inminente. Un libro no debe revelar las cosas: debe ayudarnos a descubrirlas.
¿Cómo abandonarlos?
Entonces… ¿cuál es la relación entre la IA (metafóricamente, el mindset digital) y la lectura de libros (el mindset analógico)? Mi aprendizaje de 2025: tiene que ser una relación de colaboración.
Sabemos que el texto no tiene significado por sí mismo. El significado se construye cuando el cerebro conecta lo que lee con la memoria, las emociones, los conocimientos previos o las inferencias e hipótesis. En tiempos en que las personas leen menos y delegan más en la tecnología, es importante reforzar la idea de que el datalake desde donde se va a construir el futuro de la humanidad es el cerebro humano, y no la IA.
Todos los grandes maestros de la humanidad han sido maestros orales. En la tradición hebrea están El Zohar y El Séfer Yetzirá: libros escritos para ser interpretados. Finalmente, leer es interpretar, no copiar.
Los avances de la IA el año pasado (resumidos con IA)
- La IA pasó de “asistente” a “colaborador real”: modelos como GPT-5, Gemini y Claude mejoraron en razonamiento, contexto y autonomía. Impacto esperado: más tareas complejas delegadas a la IA (planificar, redactar, analizar, decidir opciones), con personas enfocadas en criterio, estrategia y vínculos humanos.
- Productividad como ventaja competitiva masiva (copilotos y agentes): la IA se integró en el día a día corporativo, automatizando reportes, presentaciones, mails, soporte y programación. Impacto esperado: empresas más ágiles, menos burocracia, decisiones más rápidas. Equipos chicos logrando resultados de equipos grandes.
- Creatividad democratizada (texto, imagen y video): generación de contenidos y diseño “nivel estudio” desde herramientas comunes. Impacto esperado: caída de los costos de producción creativa, explosión de creators y marcas pequeñas con capacidad de competir, nuevas formas de entretenimiento y educación visual personalizada.
- Infraestructura y chips: el motor de la IA en tiempo real: el salto en GPU, TPU y data centers aceleró el entrenamiento y la inferencia. Impacto esperado: IA más barata y rápida en productos cotidianos: celulares más inteligentes, asistentes de voz útiles, traducción en vivo, análisis de video en seguridad y retail, automatización operativa en la industria.
- Confianza, regulación y seguridad como condición para la adopción social: controles para menores, mitigación de alucinaciones, estándares de uso empresarial y presión regulatoria. Impacto esperado: la IA deja de ser “experimento” y se vuelve infraestructura social. Más adopción en educación, salud y servicios públicos, con el desafío central de evitar desinformación y sesgos.
El 1 de julio de 2024 tuve una revelación circunstancial de algo de lo que no estaba tan al tanto en ese entonces, pero que terminó siendo clave. Entre mate y mate, al costado de la cancha, un conocido me dijo: “El año que viene cambia el mundo. Te recomiendo hacer un curso de IA en brain.code, que dicta Alex Rayón Jerez”.
Me anoté en septiembre de ese año y fue clave para mi 2025.
Voy a poner un ejemplo práctico de cómo la utilicé para generar conocimiento nuevo, cómo la incorporé a mi día a día y cómo la curiosidad y el aprendizaje continuo (independientemente de la edad y el contexto) son el eje del ser humano del presente y del futuro.
Sabemos de la plasticidad del cerebro. Tenemos más herramientas para aprovecharla.
Volviendo al ejemplo: empecé a trabajar en el mundo fintech, un mundo que desconocía. Tuve el onboarding habitual, pero encarar un desafío que terminó en un proceso de crecimiento de más de 30 veces requería velocidad de aprendizaje y eficiencia de tiempo.
Somos bendecidos por una época en la que el que quiere buscar, encuentra. Donde el conocimiento no está en claustros: está online. Gratis.
¿Qué hice?
Bajé de Yahoo Finance todos los reportes para inversores de Mercado Pago, Mercado Libre, PayPal y otras empresas del rubro. Los cargué en una carpeta especialista en fintech, previamente prompteada para tal fin. Le pedí un cuadro comparativo, los KPI según el estadio del negocio y una explicación de cada uno de los ítems que desconocía.
Con eso generé un archivo de bastantes páginas y lo pasé a NotebookLM. Aprendí. Calculo que todos los reportes juntos podrían totalizar más de 3.000 páginas, con muchos huecos de conocimiento que hubieran hecho muy complejo tener un plan a tiempo para lograr los objetivos y el desafío.
A esa altura, ya tenía que mirar cómo y qué perseguir.
En paralelo armé otras carpetas, aprovechando los materiales del MBA de Di Tella. En cada carpeta (con capacidad para 20 archivos) agregué los materiales más relevantes, para tener un marco teórico y conceptual y evitar que la herramienta de IA alucine. Aproveché también un sinnúmero de presentaciones que hice en mi vida laboral y caratulé esa carpeta: Presentaciones.
Con todos estos fierros activos, estructuré un plan y lo fui monitoreando de forma consistente. Y, teniendo en cuenta que a lo largo del año la tecnología iba a crecer al menos dos veces (confieso que no sé en parámetros tech cuánto creció), fui complejizando y haciendo más precisos los análisis y los reportes. Automatizando presentaciones, mejorándolas, optimizando tiempos y, en última instancia, ampliando mis capacidades neuronales.
Lo que nunca abandoné fue la lectura analógica: el diario en papel, el libro en papel, el silencio y la concentración necesarios para el momento de leer a la vieja usanza.
No leés con la cabeza: leés con todo tu cuerpo
Cuando el texto tiene carga emocional o narrativa, se activan diferentes regiones: el sistema límbico (emoción), la corteza prefrontal (decisiones y evaluación) y las áreas motoras (simulación).
Ejemplo: si leés “corrió desesperado”, tu cerebro activa redes parecidas a las de correr. Esto se llama cognición encarnada: leer es simular.
Leí varios libros que me ayudaron a navegar un año difícil, pero muy rico. Prompteé, generé ideas nuevas y le sugerí a mi equipo de laburo que use la IA en su día a día para ser mejores profesionales y para retroalimentar el sistema de mejora continua.
Cierro con una cita que me gusta:
Emerson dice que una biblioteca es una especie de gabinete mágico. En ese gabinete están encantados los mejores espíritus de la humanidad, que esperan nuestra palabra para salir de su mudez. Tenemos que abrir el libro y entonces ellos despiertan. En última instancia, el libro conserva algo sagrado, algo divino, no con respeto supersticioso, pero sí con el deseo de encontrar felicidad, de encontrar sabiduría. Por eso conviene mantener el culto al libro.
Publicado originalmente en LinkedIn, enero de 2026 · Conversemos en LinkedIn →
