Las lluvias de agosto golpearon con intensidad mi jardín
corrieron lágrimas por mi rostro, mi alma, y pareció desarmarse.
El jardín heredado de las sierras eternas en el horizonte descansa en mi mente
las flores del mal infiltraron el suelo con su veneno, conspiraron contra las estrellas.
¡Marchitas! perpetúan ignorantes el intenso rocoso pasado, hiedras tristes.
Lentamente, la calidez de un sol cándido se va colando en mi tiempo
miro al cielo soltando las nubes negras que me inyectaron
mi corazón está en paz, dejó atrás la ladina sensación del doble discurso
camino al encuentro, a la oración de agradecimiento, a la abundancia
Un adulto que llora como niño se despide
Un adulto que sueña como niño renace
Son el olvido y la carencia.
Mi espíritu vive en el olmo, los álamos, mi rincón entre las magnolias
Abrazo con fuerza cada momento de felicidad vivido y digo adiós.
